vendredi 21 décembre 2007

Homenaje a Brecht


Primero salieron a la calle
porque un barco se había hundido
pero él estaba indignado por eso mismo
y entonces no le pareció mal.

Luego lo hicieron porque el terror
sembró la muerte en el corazón
de un país que tenía que elegir,
pero él también quería lo mismo
de lo que hablaban en sus pancartas,
libertad, justicia, verdad,
y por ello no le pareció bien
apoyar a los acosados-acusados
porque compartía la queja.

Luego fueron contra la gente que decían que era de derechas
y como él no era de derechas
no se opuso al linchamiento
como si tuviéramos que ser correligionarios
de las víctimas
para sentir la injusticia
del linchamiento.

Luego fueron contra las víctimas
pero él no creyó que pudiera ser verdad
algo tan atroz
y creyó que mentían
los que denunciaban el acoso.

Luego fueron contra la libertad de expresión,
pero él creyó que tal vez
esa libertad había sido mal utilizada por los represaliados
que era lo que decían ellos.

Luego fueron contra los católicos,
pero no le importó porque él no era católico,
ni tampoco era antiabortista,
y sabía hablar la lengua de su comunidad
(y había luchado por ella tanto tiempo!)
así que tampoco creyó conveniente protestar
cuando fueron contra los que vivían en la lengua común.
Y así cuando sus compañeros profesores,
o sus vecinos, familia tradicional,
o tanta gente no agresiva, pero callada
fueron arrinconados
o puestos detrás de un cordón
que ellos llamaban sanitario
por una locura
que sin embargo no era mayoritaria
aunque sí violenta y ruidosa,
se calló o dijo dos tontería tímidas.

Cuando fueron a por él, intentó protestar.
Pero no tenía dónde,
ni con quién,
y lo peor de todo,
ni porqué.

Y supo que la escalofriante alternativa
era callarse para siempre
o dejar alzar la voz
a los únicos que aún tenían fuerza
para que recuperaran la libertad
los callados,
pero estos sí eran agresivos
y eran los que conoció en su juventud
y le impulsaron a luchar
por la libertad, la justicia y la verdad
y a ser amigo de los que luego fueron
ellos.
Y ya no supo elegir entre ellos y ellos
y vio qué corta era su larga vida
y no supo cómo decirlo a los que eran jóvenes como él fue
o tal vez supo que no podía decirlo
o tal vez supo que un día alguien o algo intentó avisarlo
y que ya entonces no prestó atención.

Y entonces supo que no sabia nada, que era más de lo que sabían
ellos y ellos y también
las víctimas,
ellas y ellas.

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