jeudi 25 octobre 2007

Bandas sonoras


¿Sabes esas bandas sonoras que se colocan en el suelo para hacer disminuir a la fuerza la velocidad de los coches a su paso por zona urbana o, tal vez, poblada por familiares o amigos del concejal responsable de la decisión? ¿Esas que aunque las cojas a 30 te hacen daño al coche, por más que en ese tramo esté colocada una señal, que costó hacerla y colocarla, que pone 40? Esa es la parábola de la vida española: los energúmenos que van como les da la gana por donde les da la gana y que no admiten freno porque ellos deciden dónde termina su libertad. Al final, pagamos los que respetábamos los 40 y todos a 20.

Así pasó y pasará, y quisiera dejar escrito, para que en el futuro, cuando uno esté peleando con el próximo Franco de turno, no parezca un cambio de opinión, que una persona o un colectivo que pretende autodefinir su límite de libertad sin estar preparado para ello (y ya no hablo de educación, sino de genes, qué rayos), está condenado a que se la defina otros. Y no nos engañemos, porque luego empezaremos a contar batallitas contra el dictador pero sobre todo a nuestro favor: lo que va a venir no va a estar financiado ni apoyado por curas ultramontanos y terratenientes cavernícolas que representan las brumas de un imperio estúpido (a mí también me la sopla); no. Es la mayoría silenciosa, queridos. Así se llama y sin ella a favor ningún dictador aguanta 40 años por muy eficaz (y no era el caso) que fuera su aparato represivo.

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