
España es una realidad histórica, a veces no demasiado real, y otras demasiado. Un país que, en la época en que se afianzaban los grandes nuevos estados (comercio, industria, ciudades, presagio de libertad, democracia, capitalismo) nace como un Imperio desmesurado es como un adolescente que se va de casa de sus padres y justo entonces le toca un billete de lotería: ¿alguien cree que eso puede terminar bien?
Luego, la historia es sabida, hasta la situación actual. Lo malo de esta es que los supuestos luchadores de la actualidad lo son frente a enemigos nada peligrosos, que en otras instancias los habría querido yo ver. No percibo en estos combatientes el valor de luchar contra dragones auténticos y a mí me despiertan el rechazo de los linchadores que abusan del grupo y del alcohol, aunque su víctima, en principio, no merezca mis simpatías.
Dejemos a vascos y catalanes aparte, que a mí me parecen más españoles, cada uno a su manera, que Marifé de Triana. Galicia tendría más motivos para ser irredenta que los vascos, que no conocieron ningún decreto de "doma y castración", y ya no hablo de los cofrades mediterráneos, si en el tapete están Valencia, Baleares y sabe Dios qué más (que en algunas mentes hierve Alguer o Nápoles como también Logroño o Laredo) frente a Portugal y O Brasil.
Galicia está esquinada y perdida, no alza la voz, tiene recursos naturales como para no ser pobre de solemnidad...Vaise arreglando.
La voz levantada en su nombre me despierta una doble sensación, pero eso será tema de otra entrada, que esta ya está muy estirada.
Luego, la historia es sabida, hasta la situación actual. Lo malo de esta es que los supuestos luchadores de la actualidad lo son frente a enemigos nada peligrosos, que en otras instancias los habría querido yo ver. No percibo en estos combatientes el valor de luchar contra dragones auténticos y a mí me despiertan el rechazo de los linchadores que abusan del grupo y del alcohol, aunque su víctima, en principio, no merezca mis simpatías.
Dejemos a vascos y catalanes aparte, que a mí me parecen más españoles, cada uno a su manera, que Marifé de Triana. Galicia tendría más motivos para ser irredenta que los vascos, que no conocieron ningún decreto de "doma y castración", y ya no hablo de los cofrades mediterráneos, si en el tapete están Valencia, Baleares y sabe Dios qué más (que en algunas mentes hierve Alguer o Nápoles como también Logroño o Laredo) frente a Portugal y O Brasil.
Galicia está esquinada y perdida, no alza la voz, tiene recursos naturales como para no ser pobre de solemnidad...Vaise arreglando.
La voz levantada en su nombre me despierta una doble sensación, pero eso será tema de otra entrada, que esta ya está muy estirada.
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